Mientras la discusión nacional sobre si se privatiza o no Pemex ocupa el tiempo de nuestros legisladores y la atención de uno que otro desvelado contribuyente, inversionistas privados ya participan en la construcción de infraestructura de Petróleos Mexicanos en un esquema más ventajoso para ellos que para la “soberana” empresa nacional.
Esos inversionistas, los famosos “masiosares” que “mancharon con sus dólares” nuestra impoluta soberanía son nadie más y nadie menos que estos:

Así, los estadounidenses retirados, los jubilados y los que ahorran para retirarse en el sistema financiero estadounidense invierten y ganan dinero desde 1998 en Pemex a través de una subsidiaria que la paraestatal creó en el paraiso fiscal de las Islas Caimán y de la que poco informa: Pemex Finance LTD.
Esta off shore y otras empresas privadas creadas por Pemex financían con deuda las obras de infraestructura que hace el Gobierno a través del esquema Pidiregas.
Y no es que permitir que los extranjeros inviertan en la industria petrolera nacional sea malo en sí, sino que la opacidad con la que se maneja la deuda y los rendimientos de esta compañía desata muchas sospechas.
Según la Security Exchange Comision, Pemex Finance LTD opera desde 1998 vendiendo a clientes seleccionados las cuentas por cobrar de Pemex.
Una investigación en internet reveló que al menos los fondos Mellon Institutional Funds y el Mutual Funds, ambos con sede en Nueva York, han invertido parte de sus fondos en compra de esta deuda.
Según el Washington State Investment Board (Ver Página 70), que también tiene fondos en Pemex Finance LTD, en junio del 2004, la empresa reportaba un valor de mercado de 39 millones de dólares, con una tasa de rendimiento del 9.69 por ciento y una prospectiva a “madurar”, para el 15 de agosto del 2009.
Una base de datos del Mellon Institutional Fund del 2006 reporta dos fondos de Pemex Finance LTD, uno por valor de 55 millones 728 mil dólares y otro 99 millones 840 mil, a madurar en el 2009 y el 2011, respectivamente.
Estas operaciones financieras de Pemex han hecho incrementarse la deuda de Pemex, pero no es reportada en sus cuentas públicas, como reportó en documentos el mismo Gobierno en el 2004, cuando la deuda de la petrolera ascendía a 492 mil millones de pesos, según un reporte emitido por el Senado ese año.
Esta situación fue de nuevo advertida por el Diputado federal Antonio Ortega Martínez, al reportar deudas sin aclarar en la Cuenta Pública por 392 mil, 91 mil y 16 mil millones de pesos.
Lo que más preocupa es la opacidad, pues mientras la deuda de la paraestatal sube, su producción declina, y la indefinición política respecto a las reformas estructurale que se supone le darán viabilidad están atoradas en discusiones ideológicas que no parecen llevar a ningún lado.
Si ante la imposibilidad de conseguir inversión extranjera o privada nacional para alcanzar las reservas petroleras que la paraestatal requiere para convertirse en motor del desarrollo nacional opta por esquemas financieros truculentos y opacos, nada nos garantiza que una vez abierta la puerta a la privatización de algunos sectores ,el Gobierno aproveche los vericuetos financieros internacionales para aprovechar de manera nociva los recursos que se generen.
El esquem de pidiregas ha demostrado ser muy eficiente para endeudar al Gobierno y a la petrolera, pero su efectividad en el desarrollo de infraestructura y de nuevos activos para la sociedad están en duda.
Más aún, los únicos beneficiados con la indefinición política de nuestro País y con la simulación financiera a la que se ha obligado a la paraestatal, son los fondos para el retiro estadounidenses… y ¿quién creen que están comprando propiedades o segundas residencias en las Playas de Rosarito, Baja California; Huatulco, Oaxaca, y Cancún, Quintana Roo?.
Flaco favor le hace a la sacrosanta soberanía nacional la cerrazón política e ideológica a nuevos esquemas que permitan a la empresa nacional invertir y aliarse con líderes tecnológicos globales para desarrollar pozos en aguas profundas y alcanzar otras reservas petrolíferas, de manera transparente y abierta a la nación, con la posibilidad de que sean los fondos de retiro mexicanos los que, de frente, sin subterfurgios, financien a la empresa y obtengan en el futuro rendimientos para garantizar la estabilidad económica de País.
La reforma energética obligatóriamente tiene que pasar por una mayor transparencia en los manejos financieros de la paraestatal, pero tiene que haber reforma, pues así como estamos, nadamás estamos cavando para abajo en el pozo de la mediocridad.
Escrito por fidelsalazar 

